Si
tenemos en cuenta que el proceso e-a es un proceso dinámico que debe
estar sometido a constantes revisiones, no podemos pretender un
anclaje a unos documentos en el que re recogen una serie de
preámbulos y medidas y luego, se ejecutan medidas más o menos
homogéneas para un grupo reducido con dificultades de aprendizaje
tan heterogeneas. Obviamente, el plan de adaptar curricularmente
algunas de las areas a las individualidades de ese grupo de alumnos,
requiere un pormenorizado análisis del contexto: centro, aula,
metodología, estilo de aprendizaje y además estilo de enseñanza
del profesor, pues no podemos olvidar que las necesidades no son
motivadas solamente por factores intrasujeto sino además por causas
externas fruto del singular proceso de enseñanza-aprendizaje en el
que se modulan con igual importancia aspectos del alumno y profesor,
y cuya responsabilidad es compartida, enfatizando la de los
profesionales educativos más si cabe. Obviamente, la elección de
adaptaciones curriculares pero siempre bajo un estudio y análisis
previo del contexto y lo que ofrece, estaría fundamentado en el
principio de máxima normalización como medidas de atención a la
divesridad del centro y en el que el referente sea el propio de etapa
para propiciar que los alumnos se sientan integrados en la dinámica
real y inserta de su grupo-clase.
El
segundo principio en el que se basa la elección es el de máxima
individualización para ajustarse a las necesidades y características
de los alumnos con el fin de conseguir los objetivos generales de
etapa, y en nuestro caso, y en el escaso tiempo que tenemos de
práctica, los objetivos de la programación o unidad didáctica.
Puesto que una de las medidas planificadas serían una posible
secuenciación cortadel aprendizaje para que el alumno vaya regulando
su proceso, la futura aplicación del proyecto dependería del efecto
que se consiga y además de la tipología de alumnos. En conclusión,
una enseñanza individualizada como instrumento para atender a la
divesridad y cumplir el precepto de una enseñanza de calidad a
todos, en igualdad y justa, que conlleva adoptar estrategias
pedagógicas concretas en cada caso, según la capacidad cognitiva,
intereses y motivaciones del alumno, regulando necesariamente el
estilo de enseñanza del profesor y los materiales oportunos en una
enseñanza comprensiva.
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